Una de las últimas pelis que dirigiría Alex Korda, se rodó durante el comienzo de la segunda guerra mundial, esa parte de la guerra en la que Gran Bretaña se enfrentaba prácticamente en solitario a Alemania, con lo cuál es fácilmente comprensible que la película desborde patriotismo británico por los cuatro costados. Como es lógico es un aspecto que puede llegar a resultar un tanto excesivo en la actualidad, pero teniendo en cuenta la época y las condiciones en las que se rodó la película, creo que es algo hasta normal y que desde luego se hizo en todos los países del mundo como método de levantar el ánimo bélico y heroico no sólo de los soldados sino también de la población. Lógicamente conviene dejar de lado este aspecto para comentar la película porque sino creo que estaríamos cometiendo una injusticia con ella.
Está ambientada a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, en pleno apogeo militar de la Francia de Napoleón. En esa época en la que Gran Bretaña dependía casi exclusivamente de su poder naval para mantener su hegemonía mundial y por consiguiente dependía de su fortaleza naval para poder conservar todas sus numerosas colonias. Napoleón había entendido que no podría dominar el mundo ni tan siquiera Europa si no acababa con la hegemonía británica en el mar, de manera que construyó una flota muy poderosa que junto con la unión a ella de la flota española se enfrentaría a la flota británica. Sólo un hombre en todo el imperio británico parecía capaz de obtener una victoria frente a la flota de Napoleón, nada menos que Lord Nelson. Todo lo que sucedió en esa batalla es ya parte de la historia, en una de las más grandes victorias británicas a lo largo de su historia, con el cabo de Trafalgar como testigo
El film en sí nos narra la historia de amor mantenida por Lord Nelson y Lady Hamilton. Lady Hamilton era la esposa del embajador británico en Nápoles (recordemos que por la época no existía Italia como ahora la conocemos sino que estaba formada por unos cuantos reinos independientes de los que Nápoles era uno de ellos, muy importante además para los británicos porque le proporcionaba una gran ayuda logística en modo de aprovisionamiento de su flota) una relación matrimonial del embajador que poco parecía tener de amorosa y mucho de apariencia. A pesar del matrimonio de Lord Nelson y su relación extramatrimonial con Lady Hamilton, la película es también muy benévola con el personaje, todo parece que es perdonable cuando el amor es sincero (y cuando se habla de un héroe nacional). Además de todo eso la película intenta ensalzar al personaje de Nelson a los máximos niveles, de hecho todo el comienzo de la película con una Lady Hamilton totalmente desconocida (la película se narra a través de un flashback), y esa frase final de ella (tras volver del flashback) cuando le preguntan que paso después de la muerte de Nelson y dice: “Después de él no hay nada”, nos intenta ensalzar la fuerza del personaje más allá de lo que pudo haber sido la realidad.
La pareja protagonista está compuesta por Vivien Leigh y Laurence Olivier, que por aquél entonces mantenían también una relación en su vida privada. La química entre los dos funciona perfectamente durante toda la película, lo que es un valor añadido muy importante. Además sus interpretaciones son también muy solventes, y teniendo en cuenta que llevan completamente el peso de la película es un aspecto imprescindible para que la película sea creíble.
Otro de los puntos que se ha destacado siempre de la película es la gran labor fotográfica a cargo de Rudolph Maté, que con una larga carrera en el mundo del cine (llegó a trabajar con Dreyer en sus primeros títulos mudos como VAMPYR o LA PASIÓN DE JUANA DE ARCO, o sus trabajos en Hollywood en películas como SER O NO SER o EL ORGULLO DE LOS YANKEES por poner unos pocos ejemplos de su filmografía) es un aval más que suficiente para dar talla a la película.
Otro de los aspectos destacados de la película y que demuestra la gran importancia que Alexander Korda le daba a hacer una buena película es la contratación para componer la música original de la misma al gran Miklós Rózsa, que como en él es habitual compone una banda sonora sencillamente magistral.
La dirección es también bastante correcta, cosa habitual en las producciones Korda, en las que se cuidaban mucho de controlar todos los detalles para que nada en una película desentonase. Hay que recordar que uno de los grandes mercados que quieren abrir los Korda a sus películas era el mercado americano, de hecho en la película hay similitudes por momentos al tipo de cine que se practicaba en el Hooywood de la época, por eso a veces nos puede parecer que estamos viendo una película de Errol Flynn, por ejemplo en las escenas navales, eso sí, mucho más comedidas en acción a las películas que interpretaba Flynn.
En resumidas cuentas tenemos entre manos una película influenciada sin duda por la época en la que fue rodada, pero ante todo tenemos una buena película de aventuras que no dejará defraudado a quien la vea, magníficas interpretaciones y un grupo de técnicos de primera completan esta película que es un claro exponente del cine que proponían las producciones Korda. Muy recomendable.
De: http://www.dvd-reviews.net/clasicos/dvdladyhamilton.htm